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lunes, 17 de octubre de 2016

Una historia triste


Y ahí estaba tumbado en el tejado observando aquellas estrellas, mientras escuchaba aquella triste canción de antaño, preguntándome cuan extraño era el mundo, y cuan triste y solitaria se había tornado mi vida por mis pésimas decisiones, las lágrimas me decían muy en lo profundo que pronto saldrían como un torrente, haciendo que olvidará aquello y diera un respiro, para que pudiera observar sin miramientos aquella bella noche. Pero mis pensamientos eran más fuerte y me traían su imagen, su rostro imperfecto y su sonrisa curvada nada agraciada, y nada agradable. Había malicia en su mirada, esa clase de malicia que hace que cualquiera pierda la cabeza, cuando le conocí me había hechizado con aquella mirada, eran tan profundos sus ojos negros que si los miraba sin miramientos podía caer en un abismo profundo, eran el reflejo del hueco negro que tenía en vez de alma.

Las horas seguían pasando en el tejado, y yo seguía repitiendo una y otra vez aquella triste canción, decía: -Te conozco, conozco tus ojos familiares, conozco todo de ti, conozco lo que haces. Y sí que conocía lo que hacía aquella chica. Ella era el tormento que me hacía despertar a altas horas de la noche, era el demonio que susurraba en mis pesadillas, solía arrastrarme al mismo infierno y hacerme subir de un segundo a la gloria. Pero aquella noche estaba en un limbo, en el hueco que había forjado, que yo mismo comencé un día a construir.


Esa noche le rogué al cielo que me libertara, le pedía a aquél ser superior, aquél Dios que según muchos creo el mundo, que mi vida acabará esa noche, que me llevara o enviara mi alma al infierno si era que merecía aquel lugar, estaba listo, preparado… Y entonces ella pasó su cola por mi pierna, como si supiera que me sentía mal y deseaba morir, solo un maullido de aquella bolita de pelos, me hizo despertar de aquel sueño que no era un sueño, ella ronroneo para mí y busco con sus patitas mi mano, quería una caricia, un solo gesto de afecto. Y justo aquél día de hace mucho tiempo descubrí que siempre abra algo o alguien que precisa y necesita de nuestra presencia. 

2 comentarios:

  1. Parabéns pelo texto. Gostei muito. Excelente escrita e reflexão da vida. Adooooorei

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