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domingo, 2 de agosto de 2015

Concurso "La Mejor Historia"- Relato # 1



Nombre: Jenisse Serrano.
País: Panameña.

                                                                   Pero llegamos tarde,
Te vi y me viste,
Nos reconocimos enseguida,
Pero tarde.
Maldita sea la hora que encontré lo que soñé,
Tarde.
(Ricardo Arjona)


Al parecer siempre llegó tarde.
Al principio pensé que estábamos destinados, aunque no sabía para que. Aun me lo sigo preguntando.
Me tope contigo en el jardín de infantes...
 Y que puedo decir, te odie desde el primer momento.
Eras el niño más malo y abusivo que conocí en esa época, no soportaba verte… pero quería verte, para que mentirme y mentirles. Era guapo. Si, era muy pequeña para eso pero que le vamos hacer.
Al siguiente año, ya no lo vi mas, no fue hasta seis años después que coincidimos en el mismo salón y ahora era el niño popular, e igual que las demás niñas, me gusto. 
Intente por todos los medios hablarle pero fui totalmente ignorada, por él y su grupo.
Recuerdo un día, no sé cómo llegamos a hablar de versos y poemas en el salón y el le dedico uno a mi mejor amiga. Esa fue mi primera decepción amorosa, pero lo olvidé como todas las cosas de mi infancia o eso creía.
Tres años después quedamos nuevamente juntos en el salón. Yo lo había olvidado, hasta que apareció aquel año y nos volvimos muy buenos amigos. Ya ni recordaba si sentía algo por el, estaba más grande y lo que paso antes era algo de la niñez. 
Terminó el año escolar y él cambio de colegio y perdimos el contacto.
Cinco largos años pasaron y nos encontramos en la universidad; lejos de nuestros hogares.
Él trabajaba y estudiaba; yo solo estudiaba, mis padres todavía me ayudaban.
Estudiábamos leyes y Dos años después en la fiesta de graduación sucedió. Terminamos en la cama, después de un par de bailes y de tragos. Al día siguiente amanecí sola. No supe de el después de eso.
El destino siempre nos unía y separaba, ya me estaba acostumbrando a eso.
Cuatro años pasaron desde ese encuentro. Lo volví a encontrar, se había casado y esperaba un hijo con su esposa. 
Lo vi feliz y al parecer su felicidad, me hacía sentir igual. El no pregunto por mis cosas, casi ni le dejaba. Quería saber todo de él, mi vida ya la sabia, para que hablar de ella.
Tenía un buen trabajo,  casa, carro, esposa, un hijo en camino. Estaba muy bien y me alegraba saberlo. Algo en mi pecho se expandía, algo parecido al orgullo pero todo era por él.
 Nos despedimos con un beso en la mejilla. Realmente me sentí mal por callar mis sentimientos, que se habían hecho más fuerte con cada encuentro inesperado y fortuito.
Pero no iba a estropear el momento. 
Siempre llegaba tarde a su vida.
Otros cuatro años pasaron, los llevaba contados, lo encontré en el kiosko donde compraba mi café y casualidad, trabajaba en el edificio que estaba enfrente del mío. Se había divorciado después que su hija falleciera por una extraña enfermedad. Me dijo que ahora salía con una muchacha y que le estaba yendo bien. 
Por primera vez me pregunto sobre mi vida, le conté que trabajaba en un bufete de abogados, tenía mis propias cosas, aunque me costó mucho.
Tuvimos largo rato de esa manera, hablábamos, salíamos a comer y otra vez se formó una amistad.
Un día él tocó a mi puerta, yo quede un poco sorprendida-asustada y emocionada. 
Nunca le había dado mi dirección no sé cómo llegó, una niña se asoma detrás de mí y él se sorprendió y pregunta que quien era, yo respondí que mi hija. 
Nunca antes le había dicho sobre ella, si me había casado, ni de mis padres, ni de mi vida personal en general.
―Estás  casada preguntó. Yo respondí que no. El se dio la vuelta y se marchó. Intente hablar con él pero fue imposible.
Un año después lo vi a lo lejos, no sabía cómo acercarme. El me vio y siguió su camino, hasta ese momento no había sentido roto el corazón y hasta ese momento me di cuenta que había estado enamorada de él desde jardín de infantes.
El miedo se apoderó de mí, las dudas, todo.
Había pasado un año pensando en hablar con él, hablarle explicarle y que me explicará su reacción al enterarse de mi hija.
Esta vez pasaron unos cuantos meses antes de verlo, esa vez contaría todo lo que sentía y que siempre había  guardado. 
Lo cité en un restaurante.
Cuando estuvimos cara a cara todo lo que quería decir se me escapaba. A él se le veía desconcertado y un poco molesto.
Me arme de valor y comencé preguntando por su reacción, el dijo que al verla le recordó a su hija eran muy parecidas, me dijo que en ese tiempo juntos llegó a sentir algo por mí, pero que él no podía quedarse, yo pregunté el porqué pero él no contesto a esa pregunta, lo único que dijo fue que hubiera sido egoísta quedarse cuando yo tenía que velar por alguien más. No entendía nada de lo que hablaba.
Pero continúe yo...le hable de lo que sentía de lo que esperaba de lo que quería… y lo que quería era a él. 
El me dijo que no, que no podía. Yo dije que sí, que si podía y entonces fue cuando le dije la verdad. Lo que me había callado durante años, porque no sabía cómo encararlo. Pero ya era el momento o se iría de nuevo sin saberlo.
Aquella niña que vio aquel día era su hija, nuestra hija.
El rompió a llorar y maldecía al mundo. 
Sentí entumecerse mi corazón y las manos me temblaban. 
Ella ya tenía 9 casi 10 años y el nunca lo supo hasta ahora. Soy la culpable de que ella creciera sin su padre. Soy lo más estúpido que hay en este mísero mundo.
El me dijo que no me sintiera mal. Que el culpable fue él. Siempre él. Ya que él se fue cuando vio a la niña. Quizá en ese momento le hubiera dicho la verdad pero el desapareció... Como siempre hacia cuando me veía, lo que sentía conmigo era muy fuerte y le temía. Mi corazón se regocijaba en sus palabras.
Aquel día él se fue conmigo a la casa, pasamos todo el día juntos, los tres.
 La niña le quiso como si lo hubiera conocido toda la vida. 
El sonreía y hasta lloro no sé si de alegría o por otra razón. 
Por primera vez no me sentía culpable y nerviosa estando junto a él. 
Por primera vez me sentía libre y feliz.
Por primera vez note que él había adelgazado mucho y que tenía grandes ojeras y se había rapado la cabeza. 
Pero igual lo vi guapo... igual que siempre.
Aquella noche hice el amor por segunda vez. Y esta vez fue la mejor de todas, la más maravillosa.
A la mañana siguiente me levante tan contenta. 
El ya no estaba en la cama. 
Salí de la habitación y comencé a buscarle. 
Llegó un momento en que toda la sonrisa con la que había despertado, se desvaneció. Había recogido su chaqueta y el portal estaba abierto. 
Las lágrimas corrían por mis mejillas no entendía, estaba paranoica. 
Quizá solo salió para ir a comprar algo. Me decía. 
Subí, me duché y me arregle para que cuando el llegará me encontrará lo más guapa posible. Ya no era una joven tan apuesta como antes y me daba miedo que no me quisiera, que no le gustara.
Pero toda ilusión se fue cuando en el tocador encontré una carta.
Leí: 
Para la mujer más especial que ha pasado por mi vida.
No me atreví a abrirla. Mis lágrimas se prolongaron, sollozaba, el alma se me escapaba, el corazón se estrangulaba sólo.
No quise leerla en ese instante. No pude ni tocarla, la deje intacta. 
Llame a mi madre y pedí que se llevará a mi hija, a nuestra hija. 
Y me quede sola en casa, ahogando mi pena en el alcohol. 
Hoy me levante… tome la carta, sólo la mire, no sé si realmente quería leerla, la deje a un lado otra vez. 
Pero ya es hora de acabar con esto.
Y aquí me encuentro con la carta en las manos, al igual que mi corazón.


De:(...)
Hola. Otra vez desapareceré de tu vida y esta vez para siempre.
(En este punto ya las lágrimas no me dejan ver, me las retire y continué)
Quizá no me perdones o quizá me entiendas. 
Espero que sea la segunda.
Te he conocido por mucho tiempo y a la misma vez he perdido el tiempo por no ver que tú eras lo que siempre anduve buscando. 
No me arrepiento de mi vida, ni de lo que hice para ser lo que hoy día soy. 
De lo único que me arrepiento es de no haberte visto desde el principio.
Eres la persona más importante que ha pasado por mi vida. 
Y no lo digo para hacerte sentir mejor, lo digo porque lo siento en mi corazón.
Déjame confesarte algo. 
Desde aquella primera vez que pasamos juntos me enamore. Pero no lo sabía aún. 
Mis padres ya tenían un trabajo para mí y al día siguiente de la graduación partí, luego conocí a Soledad y tuve mi hija con ella. Viví muy buenos momentos con ellas, no te lo negaré fue fabuloso. 
Hasta que Mi hija murió.
Desde aquello mi vida se fue a pique, perdí el trabajo, perdí mi matrimonio, perdí todo y luego apareces tu como un ángel... como mi ángel guardián y cuando te vi el mundo se giro patas arriba, no dejaba de pensar en ti, te soñaba, te anhelaba, pero no me atrevía a decírtelo, siempre te veías tan completa, tan segura que me daba miedo que  me rechazaras, preferí callar y seguir cómo amigos.
Aquel día que te vi con tu hija, el corazón se me rompió, pues no podía estar ahí, cuando tú ya tenías un compromiso.
Luego te vuelvo a encontrar cuando mi vida ya se está acabando.
Aquella vez te iba a contar que me habían diagnosticado cáncer, ese mismo día me lo dijeron.
No podía quedarme contigo, no quería ser una carga.
Y ahora te encontré de nuevo y no puedo ser más feliz.
Me diste el mejor día de mi vida.
Me diste una vida en un día.
Una familia, cosa que pensaba que ya no tendría.
Ves porque digo que eres mi persona especial, mi persona favorita.
No podía decirte esto en persona, no soportaría verte triste, ya te hice triste por mucho tiempo, aunque con esto también lo estoy haciendo.
Pero lo que jamás soportaría es ver tu lástima. No soportaría que tus ojos me vieran con lastima. Eso...eso si me destruiría.
Quiero recordar como tus ojos me miraron con amor y devoción mientras hacíamos el amor. Eso es lo que quiero recordar.  
Y quiero que me recuerdes tal y como siempre me viste. 
Quiero que me recuerdes como el que viste ayer. Un hombre feliz, realmente feliz, a un hombre que se sintió amado, un hombre que tuvo todo lo que quiso al final... y el final que quise fue lo que tú me diste.
Recuérdame así y también recuerda que las ame, que las amo y que las amare más que nada. 
Quizá pienses que solo fue por un instante pero créeme que fue el amor más grande. 
A veces los mejores amores son fugaces.
Pensé que me iría siendo nada. Pero ahora tú tienes una parte importante de mí. Mi hija, nuestra hija.
Al parecer siempre llegó a tu vida en el momento menos esperado.
Siempre llegó antes o muy tarde.
Me voy porque ya no me queda mucho tiempo en este mundo. Me voy llevándolas en el corazón, me voy siendo el hombre más feliz y completo del mundo.
Gracias por darme eso.
Te amo.
Hola a todos este es nuestra primer entrada del concurso déjennos saber que opinan de el en los comentarios y si les gusto, no olviden apoyar al escrtit@r :D

1 comentario:

  1. Me gusto pero ¿enserio tenia que dejarla? vamos... No tiene que morir solo,ella debería ir a buscarlo :). Quiero una segunda parte

    Saludos

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